“Tener patria es un regalo al que tarde en tarde hay que corresponder”.
— Gabriela Mistral
Son varias las definiciones de patria que podemos construir y, por cierto, encontrar;En el prólogo de “Chile, o, una loca geografía” de Benjamín Subercaseaux Zañartu, nuestra poetisa Gabriela Mistral escribió: “Los contadores de patrias cumplen de veras un acto de amor, …”. pero no se puede comprender este concepto sin un conocimiento aproximado de su significado más allá de la definición académica, por ejemplo:
Si recorremos los cementerios de nuestros pueblos, que no son muy grandes en extensión ni ostentosos en construcciones, pero variados como los colores del arcoíris, guardan cosas muy importantes y valiosas: cariños, recuerdos que aún no se nos pueden olvidar, contados y cantados por el coro del viento del mediodía, ese que nunca falta. Además, tenemos los nombres de los vecinos del pueblo, varios conocidos y respetados, de personas que compartieron un saludo con mis padres en ese caminar por las calles de la vida cotidiana. Y, quizás lo más fundamental, están allí mi familia, la cual fue como los días del calendario: algunos buenos, otros más o menos y aquellos que es mejor no recordar; pero, somos familia. Y si miramos en forma global, a ojo de buen cubero, nos podemos dar cuenta de quiénes tienen parientes vivos o quiénes los recuerdan y no los olvidan, aún en ese lugar.
El viento de la tarde, ese que viene del suroeste y que viaja hacia el noreste, me ha llevado por varios lugares a lo largo de ese territorio que me vio nacer, caminar y correr. Cada uno de ellos con su belleza especial, tan propia y característica.“Chile, o, una loca geografía”. Benjamín Subercaseaux Zañartu. Véase también el ejemplo regional. Con sus nombres, que han pasado a la historia no escrita por ser especiales, que nos hacen ser únicos; por ello, somos parte de una nación.Ejemplo de la región del Maule (río de la lluvia), cuya capital es Talca (lugar de trueno): San Javier de Lonco Milla se puede traducir como “San Javier de Jefe Cabeza de Oro”.
A decir de más de un comentarista-historiador-político falto de sueño: somos un país de desarrollo desigual y combinado, con noticieros que solo muestran lo que sucede en esa ciudad llamada capital, en donde existen cosas grandiosas; mientras en nuestros pueblos, perdidos en los rincones escondidos del largo país que Dios, nuestro Padre o GADU, nos asignó-repartió-tocó, aún —y es una bendición— conocemos a los vecinos, sabemos su nombre, y si alguno de ellos es llamado al viaje del eterno no retorno, vamos todos al velorio.
Sin olvidarnos que somos especiales: hijos de una ley de instrucción primaria obligatoriaLa Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, ley N° 3654, dictada el 26 de agosto de 1920, estableció la gratuidad y la obligación de asistir a ella todos los niños y niñas chilenos, y marcó una edad límite para la fuerza de trabajo de los jóvenes. que nos borró de nuestros labios la lengua de nuestra madre indígena y nos impuso la cultura que heredamos del conquistador europeo.
Podemos hablar de nuestra especial geografía, la cual nos ha dejado una huella inclusive en nuestro desarrollo cultural, social y político; por ejemplo, si la ciudad en donde nos desarrollamos se encuentra a orillas de la carretera principal —una larga serpiente de cemento que nace en el extremo norte y debiera terminar en el extremo surLa Carretera Panamericana (Ruta 5) tiene una extensión de 3.364 kilómetros, desde la frontera norte con Perú hasta Quellón, en la isla grande de Chiloé. —, la posibilidad de que nuestros jóvenes vayan a estudiar a las universidades de las grandes ciudades es mayor.
Si nos recordamos del concepto masónico de la vida, ella tiene una doble dimensión:
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Estamos en el mundo que nos ha tocado vivir para hacer algo: formar una familia y educar a nuestros hijos.
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Y, por supuesto, llegar a ser algo: personas amantes de la verdad por sobre todas las cosas y luchar por una justicia social.
Y, por cierto, amar a nuestra tierra, es decir, la patria.
En el prólogo de “Chile, o, una loca geografía” de Benjamín Subercaseaux Zañartu, nuestra poetisa Gabriela Mistral escribió: “Los contadores de patrias cumplen de veras un acto de amor, …”. ↩︎
“Chile, o, una loca geografía”. Benjamín Subercaseaux Zañartu. Véase también el ejemplo regional. ↩︎
Ejemplo de la región del Maule (río de la lluvia), cuya capital es Talca (lugar de trueno): San Javier de Lonco Milla se puede traducir como “San Javier de Jefe Cabeza de Oro”. ↩︎
La Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, ley N° 3654, dictada el 26 de agosto de 1920, estableció la gratuidad y la obligación de asistir a ella todos los niños y niñas chilenos, y marcó una edad límite para la fuerza de trabajo de los jóvenes. ↩︎
La Carretera Panamericana (Ruta 5) tiene una extensión de 3.364 kilómetros, desde la frontera norte con Perú hasta Quellón, en la isla grande de Chiloé. ↩︎
Siempre he encontrado curioso el concepto de "Patria", "Tierra Padre" o "Madre Patria". La conciencia y noción de pertenecer a un lugar puede hablar mucho de nuestra conexión o ligamento para con sus atributos y del compromiso que tenemos con sus otros componentes. Así mismo, permitiría darnos cuenta que, dependiendo de la referencia (geográfica, política, diplomática, etc), nacemos todos básicamente desde lo mismo y volvemos a lo mismo, desde el rango atómico al cosmológico.
Ejercitar la conciencia de que somos un evento en la entropía universal en un espacio común -por ejemplo, en un espacio de tierra- nos permite valorar y agradecer lo que somos, fuimos, podríamos ser y reconocerlo también en otros, que han existido antes, durante y lo harán después de nuestras vidas.
Valorar nuestro entorno, donde están nuestros antepasado y heredamos nuestras huellas, se vuelve entonces un acto de agradecimiento profundo y necesario para una relación con él, aunque sigo sin entender bien la ventaja de restringirlo a un preciso punto geográfico, cuando podemos sentirnos agradecidos con nuestra historia en estos ≈510 millones de kilómetros cuadrados y potencialmente más en el futuro, según avanza la tecnología.