“Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad”
Diego Luis Córdoba (1907-1964)
El tres llegó a nosotros
Del tres, como espíritu, bajo la forma de cosa o en su esencia de ser ahí, se pueden escribir más palabras que cualquier libro sagrado, de los muchos que hay circulando:
.- Las Marías de mi cuadra, que son más reales que unas que viven en el cielo estrellado, esas del barrio que me vio crecer, son más que dicho número y seguirán existiendo.
.- El número de calles con el mismo nombre, que son múltiplos de tres, pero de distintas comunas, de héroes famosos por su importante participación en las “batallas del pan con queso, sin olvidarnos de los combates de las prietas con papas cocidas y vino tinto sin filtrar”, son más que ese referido y augusto número.
.- Las cuentas del rosario de mis increíbles mentiras y medias verdades sobre los largos y tenebrosos viajes al fondo del patio de mi casa.
.- Y las aventuras-desventuras libertarias, en donde se combaten ideas, sueños e ilusiones, por cierto, lo sobrepasan largamente.
Pero lo más importante, hoy tenemos un número inmortalizado en una línea de ferrocarril urbano en una ciudad que está a más de cinco horas de viaje.
De las gracias a las aventuras de un señor
El siglo XIX conoció a un señor que tenía un porte más bien pequeño, con una gran aspiración de ser noble, duque, príncipe, emperador, o lo que fuera. Un poco pasado de peso, pero, gracias a su inteligencia, logró crear más de una aventura y similares desventuras de su accionar como guerrero; todo lo anterior tuvo como resultado colocar a Europa patas arriba y, como producto directo e indirecto, nosotros logramos subirnos a una aventura llamada “independencia”.
En los primeros cincuenta años de vida independiente, vivimos una serie de guerras internas, en donde los diferentes caudillos, hijos reconocidos o no de los primeros y últimos conquistadores, que se creían con el derecho de ser los gobernadores generales, directores supremos, capitanes generales y, por nombres y grados, no se quedaban chicos; además, se colocaban todas las medallas que encontraban en las vitrinas de su imaginación o que más de un pintor de moda, de los muchos que recorrían los territorios de la corona, se las instaló en el pecho, de un retrato que, con muchas monedas de metal amarillo, compró, pero que nunca existió.
De ese berenjenal nació una estabilidad desde la cual comenzamos a construir un Estado que nos permitió llevar adelante:
.- Una guerra interna, de mal llamado nombre de “Pacificación” de nuestros pueblos originarios.
.- Guerra contra nuestros vecinos, para qué o por qué no siempre está claro el objetivo-razón-motivo o circunstancia y, de alguna forma, consolidar nuestro actual territorio.
.- Más de uno de estos grandes generales, a lo más participó en el territorio de eso llamado “Europa”, en algún desfile de caballería o algo parecido; definitivamente no fueron soldados de profesión, solo de ocasión y circunstancia.
Para mirar el mundo
“En algún apartado rincón del universo centellante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la “Historia Universal”: pero, a fin de cuentas, sólo un minuto”
F. Nietzsche. “Sobre verdad y mentira en sentido extramoral”
La visión de nuestro cotidiano va a depender de los cristales que seamos capaces de pagar y podamos colocarnos sobre nuestros ojos:
.- Desde la religión, el principio válido y verdadero se encuentra sostenido por la fe, en la única religión dictada por los ángeles mensajeros de todos los cielos, la mía. Todas las demás son absolutamente falsas. Nuestras escrituras, las dictadas por todos los miembros del cielo a cada uno de nuestros escribanos-copistas y, como resultado, libros sagrados, es decir, de inspiración divina, los cuales no poseen ningún error. Esos textos los tenemos guardados en la más hermosa biblioteca, con una orden sagrada: si eres miembro de nuestra hermandad debes poseer un ejemplar; te lo vendemos bien barato, pero, por cierto, primero debes aprender a leer en el idioma en que está escrito. Por cierto, y no se te puede olvidar: “Para la ciencia el único y fundamental sostén es la razón, manifestada-expresada, en nuestros libros sagrados”.
Comentarios
Se el primero en compartir tu pensamiento sobre este articulo.