"Ignoramus et ignorabimus" — no sabemos y no sabremos, quizás nunca, sobre la verdadera naturaleza espiritual y corporal de quienes son los llamados "aprendices" que golpean nuestras puertas. Son muchas las consultas que nos podemos realizar respecto de su naturaleza, intentando conocer cuál es su esencia. Por ejemplo:
- Goethe, en 1797, nos deja una obra escrita: "El aprendiz de magia" o "El aprendiz de brujo". De ella podemos inferir una búsqueda de sabiduría, con una serie de aventuras y desventuras vividas por nuestro joven discípulo que anhela el conocimiento de su maestro.
- ¿Quiénes son los llamados "aprendices" en Masonería?
La literatura especializada entrega una serie de características:
- Es un miembro nuevo o recién iniciado que ha golpeado nuestras puertas, pues manifiesta una búsqueda de verdad y sabiduría.
- Es una persona que ha vivido el proceso de iniciación, en forma libre e informada; sabe, conoce y tiene una idea sobre lo que va a vivir.
- Sabe que es una pieza fundamental de la trilogía:
- Aprendiz: puede ser asociado con el cuerpo de la logia.
- Compañero: con una conexión directa con el alma de la logia.
- Maestro: es el espíritu que conduce el proceso de alcanzar los objetivos fundamentales de la Masonería.
La pregunta que nos debemos formular es: ¿cuáles son esos objetivos fundamentales de la Masonería?
- Ayudar al ser humano a modelar su carácter.
- Mejorar su visión del mundo tanto moral como espiritual.
- Ampliar su horizonte mental y de conocimiento.
- Debe ingresar en un proceso de escolaridad: hay un mundo de cosas, símbolos e ideas que aprender, las cuales son piezas sillares de la Masonería.
- Debe comenzar a dar los primeros pasos en un caminar que recién se inicia y que finaliza cuando termina nuestro trazado:
- Es un viaje de autoconocimiento; un proceso de desarrollo personal con una dimensión intelectual de estudio y su contrapartida práctica.
- En este caminar nos sumergimos en el bosque de los símbolos y en el ripio de los deberes.
Esperamos que cada uno de nosotros pueda ver la luz al final del sendero de la vida masónica que hemos iniciado como aprendices.
El concepto "miembro nuevo" puede ser visto de varias formas:
- La edad mínima de incorporación a una logia es 18 años; por ende, es nuevo en edad.
- Puede tener la edad que le pidan, pero si se encuentra recién incorporado al taller de nuestra logia, es nuevo en el oficio, aunque haya vivido y trabajado en la cantera de la vida.
- Existen QQ∴HH∴ que poseen siete años y más en logia y, aun así, se consideran eternos aprendices. Suelen fundamentarlo señalando que "es muy poco lo que sabemos y mucho lo que ignoramos".
Con todas las pruebas requeridas, ha logrado "conocer a su peor enemigo", y ello ha significado un cambio fundamental en su vida.
Si miramos alma y espíritu, tenemos varias visiones. Señalemos que en el Nuevo Testamento se usan de manera intercambiable.
Si nos remontamos a los orígenes de nuestra Orden, deberíamos:
- Saber buscar las piedras mejores y más adecuadas para obtener las unidades requeridas para la construcción del Templo.
- Aprender, en un proceso continuo, el uso del conjunto de herramientas (mazo, cincel, escuadra, compás, plomada, llana y muchas más), siguiendo el camino de los tres pasos: guía – ensayo – error.
En más de una obra sobre Masonería se construye un símil con la primera y la última letra del alfabeto griego: Alfa y Omega.
"Lo más importante es invisible", nos señala Le Petit Prince, de Antoine de Saint‑Exupéry.
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